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LAS DOS PIEDRAS

Sábado, 28 de enero de 2006

Inocencia

Somos nosotros quienes, de puro cobardes, hemos puesto el mundo al revés.


Agustín Mantilla acaba de ser puesto libertad. Todavía no termina el gobierno que denunció su ramplonería, pero ya está libre y en ejercicio pleno de todos sus derechos civiles. Fue condenado por recibir 100 mil soles de Fujimori y alcanza la calle pagando 300 mil por reparación civil. La vida, en las altas cumbres de la política, es feliz a partir de los 6 dígitos.

Por algún resentimiento de quinceañero, Fujimori ordenó esparcir al video en el que Mantilla estelariza el rol de recogedor de Alan García. Hasta allí, nada nuevo. Luego de tomarse una siesta en San Jorge, el Poder Judicial lo libera. En esto tampoco hay nada nuevo. Los peruanos asistimos al festival con la misma angustia que siente la vaca cuando ve televisión. Nada nuevo tampoco.

De visita en el penal tuve la oportunidad de conocer el trato que recibía Mantilla en prisión. No la de los carceleros, sino la de sus visitantes. Los apristas acudían a las celdas en busca del maestro. Escuchaban sus pláticas con devoción. Lo acompañaban como quien le tiene una deuda impagable. Si el delito beatifica a un aprista, la prisión lo canoniza.

Dijo Borges que mientras dura el arrepentimiento dura la culpa. Mantilla nunca tuvo sentimiento de culpa. Sale de la cárcel sin rastro alguno de arrepentimiento. O sea, está listo para hacer lo mismo de nuevo. Alan García también, los mulder y todos los apristas igual.

Al paso que vamos, los que están bien son ellos, y los que estamos cagados somos nosotros. Ayer salió Martha Chávez, mañana saldrá Joy Way, y pasado mañana Hermoza Ríos. Todos ellos sin culpa alguna. En aplicación de la más elemental lógica, si ellos son inocentes; nosotros somos irredimiblemente culpables.

Culpables, por ejemplo, de complacernos con el asalto al Tesoro Público. De coludirnos con las pirañas trapacerías de los burócratas de todo nivel. De consentir que nuestras autoridades dilapiden el dinero con estolidez. Culpables de sonreír ante la alcahuetería del periodismo. Culpables de aplaudir los embargos de los castañedas lossios, las patanerías de los gordos gonzales, el meretricio mental de las magalys, el imperio fecal de la cultura combi. Somos nosotros quienes, de puro cobardes, hemos puesto el mundo al revés. Por eso es que Mantilla puede pagar 300 mil soles para salir libre y nadie le pregunta de dónde sacó la plata.

Mañana Fujimori pagará un millón y todos felices porque la plata la sacó de nuestro bolsillo.

Papá, ¿Tú no anuncias en radio, verdad?.

Gualgayoc, 15 de diciembre del 2005.

Por: Alfonso Chunga Ramírez | Diatribas | Comentarios (0) | Referencias (0)

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