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LAS DOS PIEDRAS

Domingo, 03 de febrero de 2008

Carnaval

Escribe: Willy Quevedo

Carnaval proviene de la expresión carrus navalis, carro en forma de barco donde los griegos paseaban al dios del vino, Dionisos. Se celebraba la llegada de la primavera, se bebía sin control y se agradecía la bendición de la vida.


En cada autoridad que solo se dedica a prohibir, se revela a quien de niño no le dejaron jugar libremente.

El ministro del interior Luis Alva ha declarado que se arrestara a quienes jueguen carnavales en la calles. Asimismo, recordó que la condena penal se prolonga hasta seis años.

¿Que le pasa al régimen aprista ? La fiesta del carnaval se remonta a doce siglos antes de Cristo. Es una experiencia que no han podido prohibirla ni los griegos, ni los romanos, ni algún rey , papa, o presidente. Es mas, en países con gobernantes sensatos, promueven este acontecimiento anual y es fuente de turismo internacional.

En Río de Janeiro, las escuelas de samba compiten en bellas coreografías de sensualidad y desenfreno, presididas por el bufón, el rey Momo.

Carnaval proviene de la expresión carrus navalis, carro en forma de barco donde los griegos paseaban al dios del vino, Dionisos. Se celebraba la llegada de la primavera, se bebía sin control y se agradecía la bendición de la vida.

Carnaval era un lapso de tres días de locura donde se danzaba, usaba mascaras, los roles se invertían, el pueblo era el soberano y las autoridades bajaban al llano a mezclarse con la multitud.
La gente desde siempre tiene tantos problemas domésticos, que en los días de carnaval olvidan sus penas. La ciudadanía tiene derecho a liberar sus instintos y divertirse para calmar las ansiedades de la vida cotidiana.

Después de la euforia viene la catarsis y la sociedad vuelve a la normalidad.

Contadas acciones violentas en estos días de carnaval, han provocado que se satanicen estas fiestas. Los adultos mayores somos los encargados de canalizar la energía juvenil y organizar con la ayuda estatal esta ancestral costumbre.

Todos sentimos nostalgia de los días de carnaval que nos mojábamos con chisguetes y lanzábamos talco y agua de colonia. Los chicos enamoraban con los piropos publicados en las serpentinas, los disfraces ocultaban las edades, los vecinos cerraban sus calles y compartían momentos de confraternidad.

El pueblo tiene derecho a festejar. Propongo que elijamos a Luís Alva como rey

Por: Alfonso Chunga Ramírez | Invitados | Comentarios (0) | Referencias (0)

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