Disfrutando al Perú, los peruanos y las peruanas, en particular.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Viernes, 09 de mayo de 2008
Escribe: Alfonso Chunga Ramírez
Cuando la Patria pintaba sus fachadas con recios brochazos de alegría, cuando la Nación en pleno debatía si el hijo de la bataclana sería varoncito como dady leré, o mujercita para las tangas de mamá, y con todo el trabajo que había costado someter a plebiscito si el amor de pollada debía consumarse en matrimonio; así como así, de lo hondo de la caverna cavernícola, aparecen los sanmarquinos para gritarle cacaseno al cacaseno y prenderle fuego a un pinochito como lucida vela en la torta de la algarabía. Que birá birá, Que falta de patriotismo. Que orfandad de bandera, banderín o banderola.
Obviamente indigestos de tanta felicidad, los reservistas espirituales de la Nación decidieron que la inminencia de la primera cumbre era momento más que oportuno para despacharse unas flatulencias contra los noles de cuello encorbatado, contra la repartija del patrimonio intangible, contra los bay pases al decoro, contra los rectores a la medida y a la cabida, contra la felicidad de mantel largo ofrecida a los ilustres visitantes, contra el autismo en fin que nos estaba haciendo aparecer y parecer de verdad, un pueblo aperplejado por un imperturbable estado de gracia.
Toda fúrica, como no; tomada de la mano de su perro, para variar; con un bus a las espaldas, por mientras; el cacaseno consintió cámaras para exigir respeto y exigir autoridad; decirle forajidos a los sanmarquinos, para recitar la cantaleta de la felicidad en vísperas de la cumbre, para decir que el rector le había jurado y rejurado que ese terreno era suyo y todo suyo, que que linda que era la universidad cuando fujimori, su padrinito de antier, lo puso a Martin Rivas como supra rector universal.
En el otro lado del puente roto, y estrenando velocísimas diligencias, los señores policías descubrieron que los carnés universitarios de los universitarios detenidos eran precisamente de esos universitarios, que sus mochilas cargaban libros y pan con anchoveta, que las chompas no eran antibalas y que los moretones no eran tatuajes de emos. Así que sorry y libertad libertad en el mes de la felicidad. El Consejo Universitario, con diligencia más veloz aún, resolvió que si el cacaseno podía desacatar el mandato arbitral de cumplir el contrato suscrito con Lidercom, ellos también podían disolver el contrato regalón que permitía la construcción del puentecito.
Hace poco un compañero de colegio le prendió fuego a una feria para probarnos que los celos de cincuentón pueden ser ardorosos. Ayer temprano, una porción de adolescentes, porcioncita si quieren, le prendió fuego a un disparate. No es para dar saltos mortales de alegría; pero nos prueba que el fuego existe. Y reside en San Marcos.
Gualgayoc, 9 de mayo del 2008.
Por: Alfonso Chunga Ramírez | Diatribas | Comentarios (0) | Referencias (0)