Disfrutando al Perú, los peruanos y las peruanas, en particular.
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Jueves, 15 de mayo de 2008
Escribe: ALFONSO CHUNGA RAMIREZ
La Industria, Trujillo. 15 de mayo de 1983
Invierno que parece un soplo
cogerse de las manos y no sentir frío,
no sentir frío sino hambre,
no sentir hambre sino sed y
ganas de llorar por estatristeza que se agolpa a veces
como un valle enorme y silencioso.
¡Camarada, he aquí mi mano!
Te doy mi cariño, más precioso que el dinero.
Te entrego mi ser, en vez de darte
Prédicas o ley.
Walt Whitman
Hablar de un guerrillero en estos días podría resultar inconveniente. Hablar de realidades nacionales, de los desparpajos gubernamentales y de las miserias populares a propósito de ese mismo guerrillero, podría ser ya bastante inconveniente. De a poco poquito y en línea proporcional a la depredación nacional, el nuestro ha venido convirtiéndose en el país de las inconveniencias. De algún modo u otro, algunos de los algunos nos la pasamos cometiendo diarias imprudencias, impertinencias; inconveniencias en general; todos los algunos, salvo los convenidos claro está.
Tú, por ejemplo, nunca fuiste un convenido, y quizá por eso resultaste tan inconveniente.
Hace más de veinte años que ciertas balas con humor de petróleo y latifundio, ansiosas ellas de inconvenientes, hicieron estallar la juventud y la franqueza de tu vida para que a cada peruano nos toque una porción de remordimiento y coraje. Hoy serías un cuarentón como tantos apaciguados verbolarios y probablemente almacenarías una abundante colección de premios poéticos.
Aún hoy seguirías brindando lecciones de patria, amor y poesía a Lévano, a Corcuera, a Cisneros; tan opacos, tan franceses y tan revolucionarios todos ellos desde cuando el destino y tu convicción decidieron acabar con el malabarismo ideológico y darle a nuestro desgraciado pueblo una de esas lecciones de heroísmo que siempre ha estado necesitando.
Bertold Brecht decía que un pueblo que necesita de héroes es un pueblo desgraciado. Afirmación extraña. Después de todo, que sería de nosotros los peruanos si no tuviéramos a Tupac Amaru, a Alfonso Ugarte, los Hermanos Albújar y tantos otros. Afirmación extraña parece, pero es allí cuando uno se choca con que la vida se te escapaba de la vida, con que un río inmenso se humedecía de llanto con tu gloria, con que el otoño es una pena y un amor y un pueblo invencible que te brotan de las manos; y es entonces cuando uno se choca con que en el Perú a los inconvenientes como tú se les mete bala y punto, y como que uno comprende que bien desgraciado debe ser un pueblo para que deje matar a jóvenes como tú y se quede así de tranquilo como se quedó.
Señor, abre tu puerta.
Señor, abre tu corazón
Que ha llegado ya
El hombre de los mares.
Gabier eró – 1960
Han pasado veinte años desde la tarde cuanto tu poesía se nos escurrió por una de las abundantes esquinas de la barbarie. Veinte años son veinte años y parece que aún no son suficientes. A pesar del canto y desencanto populista; tras la estafa reformista y habiendo reincidido luego en la demagogia oportunista, parece que no hemos aprendido nada ni hemos olvidado nada. Como diría Martínez: “no pasa nada”, y eso que ha pasado tanto.
Tu poesía con libertad de viento, incontenible como río. Las naranjas teñidas con tus ansias, la sonrisa color de tu alma, la pura nostalgia de patria; pueblo y hermanos brindan con trigos el universo perpetuo de tu heredad. Ella y el precipitante caudal de tu vida desbordándose en nuestros campos, quebrando puertas, inundándonos los corazones, sabrán convocar nuestras manos duras para amar al mundo con los brazos abiertos…
Para hacer de ti,
Hermano,
un nuevo hombre
nacido aquí enla aurora.
Javier Heraud – 1960
Hablando de la Paz, Pablo VI habló de los rebeldes por amor. Halando del amor, habló de los mártires de la Paz. Hablando del amor, la paz y la justicia, habló del valeroso sacrificio de hombre fuerte y noble que se entrega a una causa sin odios ni frustraciones. Si parece que en el 69 Pablo VI estaba hablando de ti, y eso que no te conocía. Revolucionario y no revoltoso, rebelde por amor y no por rencor; al igual que el Zelmar de Benedetti, pocos podrán como tú ser tan generosos, tan atrozmente humanos, tan limpiamente osados.
Hoy que parece más largo el camino y más oscura la sonrisa de los días, hoy que un odio inhumano trama violencias, dudas y temores, hoy que ya nadie cree en el antiimperialismo cubano, hoy que jóvenes de tu edad bailan yacson y leen la república y que ya no se lee poesía porque las urgencias nos deforman el paso… Que caudalosa se pone la vida cuando al pie de la madrugada, en los cristales amarillos del destino, abrimos tu pecho y leemos, como en la palma de la mano de nuestro pueblo que
La poesía es
un relámpago maravilloso
una lluvida de palabras silenciosas
un bosque de latidos y esperanzas
el canto de los pueblos oprimidos
el nuevo canto de los pueblos liberados.
Por: Alfonso Chunga Ramírez | Amigos | Comentarios (0) | Referencias (0)